ASÍ LA PROA: NO HAY RESCATES IMPOSIBLES EN EL TERRITORIO CHILENO ANTÁRTICO

“Antártica es impredecible” frase recurrente de quienes han operado en uno de los lugares más maravillosos e impresionantes de nuestro planeta, pero que al mismo tiempo nos recuerda que el poder de la tierra se manifiesta en forma constante y que no puede ser pasado por alto a pesar de las hermosas postales que muchas veces han sido compartidas.

Hielo marino, vientos catabáticos , frío extremo, tormentas, visibilidad limitada, fuertes corrientes, entre otras dinámicas naturales, son parte de los desafíos de quienes enfrentan en Antártica  las labores de ciencia, soberanía efectiva, presencia permanente y que nos permiten hoy con orgullo decir “Territorio Chileno Antártico”.

Es de esta manera, que diversos han sido las operaciones de rescate y salvamento que se han desarrollado en el continente blanco, en donde Chile ha demostrado sus capacidades tanto como Estado pero sobre todo de la valentía, entrega y sacrificio de hombres y mujeres que han conformado las dotaciones de diversos buques que han marcado hitos clave en este sentido.

LUIS PARDO VILLALÓN: NUESTRO SILENCIOSO HÉROE

Cuando se habla de rescates antárticos es imposible no comenzar por el liderado por el Piloto Segundo Luis Pardo Villalón, quién capitaneando el Escampavía “Yelcho” logró el rescate de la fracasada Expedición Imperial Transantártica encabezada por Ernest Shackleton el 30 de agosto de 1916.

Es importante señalar que es la primera operación de salvamento marítimo de nuestro país en el continente blanco, Piloto Pardo demostró su habilidad y capacidad de liderazgo, recibiendo distintos elogios a nivel nacional e internacional.

El rescate de los náufragos en isla Elefante, tras casi dos años, se realizó siguiendo la ruta desde Punta Arenas al canal Beagle, para seguir por la boca oriental y dirigirse al Territorio Chileno Antártico, enfrentando el hielo marino y la espesa neblina, para llegar al lugar y extraer a los expedicionarios, regresando a Punta Arenas a través de la ruta oriental, pasando por la costa de Tierra del Fuego para posteriormente ingresar por el Estrecho de Magallanes, enfrentando una tormenta que impidió comunicar la noticia a la red de faros existentes, nos referimos a Faro Dungeness, Cabo Posesión, Punta Delgada e Isla Magdalena, recalando en la capital regional tras un breve paso por Río Seco, desde donde comunicó el cumplimiento de la misión al Gobernador Marítimo del Territorio de Magallanes.

Su recibimiento da cuenta de un fervor ciudadano pocas veces visto en Punta Arenas, siendo un héroe en tiempos de paz, quién junto a su dotación dieron esperanza a un mundo inmerso en los horrores de la “Gran Guerra”.

Esta hazaña sería perpetuada por la Armada, nombrando unidades con los nombres “Piloto Pardo” y “Yelcho”, los cuales desarrollarían rescates antárticos, quizás perpetuando con acciones una epopeya escrita en los hielos eternos.

ERUPCIONES VOLCANICAS Y RESCATES IMPOSIBLES

En diciembre de 1967 isla Decepción manifestó el poder de la tierra al entrar en erupción, entrando en alerta diferentes estaciones y bases, entre ellas las que en ese momento se encontraban presentes en la mencionada isla, una inglesa, una argentina y una chilena.

La alerta fue comunicada desde la Base Naval Antártica “Capitán Arturo Prat” al Comodoro de la flotilla antártica chilena, Capitán de Navío Boris Kopaitic, primer comandante de la Base en 1947, disponiendo el zarpe hacia la lejana isla del AP “Piloto Pardo” y el AGS “Yelcho”, curiosamente nuevamente estos nombres se hacían presentes en un rescate en Antártica.

La operación fue compleja, registrándose una masa de elementos volcánicos que eran expulsados, tormentas eléctricas y material particulado dificultaban la visibilidad, incluyendo rayos que en una ocasión tocaron al AGS “Yelcho”.

La base chilena evacúo hacia el sector donde estaba el asentamiento inglés, tomando contacto y realizando un rescate por medio de los helicópteros navales a bordo del AP “Piloto Pardo”, realizando diferentes cruces por medio de las difíciles condiciones, mientras otros trataban de llegar en botes hacia los buques.

Los helicópteros de la Armada de Chile cumplieron el cometido, logrando rescatar a todos los afectados, tomando contacto con la base argentina quienes también habían logrado evacuar y tomar contacto con un buque del vecino país.

“Rescate imposible” fue uno de los muchos titulares que se divulgo en aquella época, en donde la destreza, valentía y entrega de las dotaciones de aquellas unidades fue reconocido a nivel mundial.

En febrero de 1969, nuevamente una erupción en isla Decepción activo al AP “Piloto Pardo” y AGS “Yelcho”, realizando el rescate de una expedición vulcanológica inglesa, en condiciones extremas tal como en 1967, logrando con éxito su extracción para nuevamente dar cuenta de la entrega y profesionalismo de nuestra Armada.

AL RESCATE DEL CRUCERO «LINDBLAD EXPLORER «

Durante la madrugada del jueves 11 de febrero de 1972 en la sala de radio del «Piloto Pardo», anclado en la Base Naval Antártica «Arturo Prat», se oyó claramente el vibrante llamado del S.O.S. Minutos antes, en medio del mal tiempo, había varado el «Lindblad Explorer» en Bahía Almirantazgo, a unos 80 kilómetros de distancia de la bahía. Una y otra vez el llamado de auxilio repetía la situación geográfica «Latitud 68,02 Sur … Longitud 52,24 weste…» era en las proximidades de la Base «Eduardo Frei», en la Isla Rey Jorge.

En su socorro y rescate participaron las Unidades del Grupo de Tarea Antártico AP «Piloto Pardo» y AGS «Yelcho», al mando del Capitán de Fragata Carlos Barra Von Kretsmann y del Capitán de Corbeta Carlos Pinto Cáceresto, respectivamente. El Capitán de Navío, Ladislao D’Hainaut Fuenzalida, se desempeñaba como Comodoro del Grupo de Tarea Antártico.

Horas terribles para pasajeros y tripulantes de la embarcación noruega y los propios chilenos que acudieron al rescate. Vientos de más de 60 nudos, olas que llegaban a ocho metros de altura e ininterrumpidas ventiscas que impedían la visibilidad, no auguraban ningún futuro.

Después de casi siete horas de agonía, a toda máquina, desafiando el temporal y exponiendo su propia seguridad, llegaron al lugar las naves chilenas y sus helicópteros, que operaron en condiciones complejas. Dos horas y media más tarde todos los pasajeros y tripulantes estaban a salvo. Las tareas iban a durar cuatro días más, en que los marinos chilenos del «Piloto Pardo» trabajaron incesantemente, ante el asombro y los elogios de quienes habían sido rescatados, en la tarea de intentar rescatar también al siniestrado «Lindblad Explorer».

Las rotativas de diferentes periódicos en los más diversos idiomas hicieron eco de la hazaña:

«La evacuación de los pasajeros, en su mayoría acaudalados norteamericanos, fue realizada por la nave insignia de la expedición antártica chilena, el «Piloto Pardo», cuyo nombre recuerda la odisea cumplida en 1916 por un arriesgado marino chileno que al mando de un pequeño buque de esa nacionalidad, logró rescatar a la tripulación del rompehielos británico «Endurance» atrapada y al borde de la muerte en la Isla Elefantes, también en territorio antártico».

De esta manera, uno de los rescates más importantes en la historia antártica, dada la cantidad de personas rescatadas y cantidad de medios utilizados, fue realizado por la Armada de Chile, en donde las capacidades de las tripulaciones de las unidades fueron puestas al límite hace aquel verano de 1972.

AP PILOTO PARDO Y AGS YELCHO: UN HOMENAJE QUE GUÍA A LOS NAVEGANTES

Las historias de rescates y salvamentos aun trascienden en Antártica, esto mediante la construcción de uno de los faros más modernos y australes del mundo, el cual en homenaje a las hazañas del AP “Piloto Pardo” y AGS “Yelcho” recuerda en mármol de “No existen imposibles”.

La construcción del Faro Monumental “Piloto Pardo” en marzo de 2025, da cuenta de un compromiso con la historia y soberanía efectiva del Territorio Chileno Antártico, en donde los Fareros del Fin del Mundo a bordo del OPV “Marinero Fuentealba” lograron una verdadera hazaña, inmortalizando una historia para muchos desconocida y demostrando que “Así la proa…Chile al sur limita con el polo”.

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